Ese tal Walsh
Un censurado que vive
El libro más celebre de Rodolfo Walsh, “Operación Masacre”, comenzó a nacer cuando una voz le dijo al oído: “Hay un fusilado que vive”, en referencia a la masacre en el basural de José León Suárez de 1956, contra presuntos conspiradores de la Revolución Libertadora.
El mes pasado, Página/12 no permitió que saliera un artículo de Roberto Baschetti, el cual no hablaba de Walsh sino que tomaba –exclusivamente- sus palabras. Es decir, el censurado fue Rodolfo Walsh: el censurado que vive.
Esta vez proponemos un recorrido por la vida y obra del periodista más representativo del periodismo militante y una serie de biografías que lo recuerdan, a 30 años de su desaparición. Como si fuera poco, recomendados un libro de su propia autoría. Para que lo lean, especialmente, los mediocres que lo mandan a censurar.
El mes pasado, Página/12 no permitió que saliera un artículo de Roberto Baschetti, el cual no hablaba de Walsh sino que tomaba –exclusivamente- sus palabras. Es decir, el censurado fue Rodolfo Walsh: el censurado que vive.
Esta vez proponemos un recorrido por la vida y obra del periodista más representativo del periodismo militante y una serie de biografías que lo recuerdan, a 30 años de su desaparición. Como si fuera poco, recomendados un libro de su propia autoría. Para que lo lean, especialmente, los mediocres que lo mandan a censurar.
Por Fedra Spinelli
Nacer
En los últimos años se editaron varias biografías de Rodolfo Walsh, por suerte para la memoria colectiva y para que aquellos que están descubriendo a este hombre sumamente interesante.
La sensación que se tiene al leer sobre Walsh, y sobre todo cuando se lo lee a él mismo, es de una claridad feroz, simple y transparente como el agua. Un agua fuerte, definida. Así se siente.
Nació en Lamarque, una localidad al sudeste de la isla Choele Choel, provincia de Río Negro, el 9 de enero de 1927, hijo de Dora Gil y Miguel Esteban Walsh, descendiente de irlandeses. El cuarto de cinco hermanos. Su padre era mayordomo de estancia, administrador de trabajo de capataces y peones, supervisaba tareas de ganado y siembra.
En 1932 deciden mudarse a Ciudad Juárez; el plan de su padre era convertirse en agricultor empresario, trabajando una chacra rentada. La crisis económica del 30 se les viene encima, y como Miguel Esteban Walsh no tiene experiencia financiera, en el año 36 pierde todos su bienes.
De Juárez van a Azul y allí la familia se divide. Algunos les toca vivir con la abuela. Otros, como Rodolfo, pasan por la difícil experiencia de ser pupilos. Un año por el instituto Fahy de Capilla del Señor, y otros dos más en el Fahy Farm de la localidad de Moreno, ambas escuelas de congregaciones irlandesas.
Rodolfo contará esos días de infancia, transcurridos entre los diez y catorce, en varios de sus cuentos: “Irlandeses detrás de un gato”, “Los oficios terrestres” y “Un oscuro día de justicia”.
Joven, precoz e intenso
A los 17 empieza a trabajar en la editorial Hachete como traductor, corrector de pruebas y antólogo. A los 20 ya comienza a publicar sus primeros textos periodísticos.
A los 23 se casa con Elina Tejerina, se van a vivir a La Plata y allí nacen sus dos hijas Patricia y María Victoria. Ese mismo año recibe una mención en el Primer Premio de Cuentos Policiales, organizados por Vea y Lea y la editorial Emece. El jurado estaba integrado por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Leonidas Barletta. A partir de ese momento, empieza a escribir en Lea y vea y en Leoplán.
En 1953 publica su primer libro de cuentos, “Variaciones en Rojo”, con el que había ganado el Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires, y la antología “Diez cuentos policiales argentinos”.
“Un fusilado que vive”
En 1956 una charla de un bar la cambia la vida. O mejor, él mismo cambia el curso de su trabajo y su carrera. Una noche fría de junio, mientras juega al ajedrez en un bar de La Plata, se entera del fusilamiento, en un basural de José León Suarez, de un grupo de civiles presuntamente implicados en la sublevación del general Valle contra el gobierno de la Revolución Libertadora, encabezado por el general Pedro Eugenio Aramburu. En ese mismo bar, seis meses más tarde, se le acerca alguien y le dice al oído: “Hay un fusilado que vive”. A partir de allí muchas cosas comienzan a abrirse, se entrevista con el sobreviviente y arranca su investigación, que concluirá en “Operación Masacre” publicada en 1957.
Ya nada será igual, esa elección lo pondría en un camino de militancia y compromiso político. Para alcanzar la verdad, desenmascarar a los asesinos y los estructuras criminales de los poderes. Con el arma más hábil de un escritor, su palabra escrita. Muchas veces surgirá en él, la duda sobre si la literatura sirve al hombre y cómo. Criticas sobre el aspecto burgués del escritor, la eterna batalla de los intelectuales. Un planteo sobre literatura y militancia: dos fuerzas que a veces se oponen, a veces van subordinándose y casi siempre son compañeras una de la otra: Rodolfo Walsh ha logrado tener, tanto es sus cuentos como en sus investigaciones, la belleza de la letra ficcional y la fuerza de la palabra testimonial.
Sobre la búsqueda constante de su propia escritura y la relación con su literatura resulta interesante leer la entrevista que le realizó Ricardo Piglia en marzo de1970 (Un oscuro día de justicia, Rodolfo Walsh, editorial de la Flor, 2006).
Hasta aquí hemos contamos el principio de la historia de un hombre común, devenido en referente. Un tipo que se construye a sí mismo en cada paso, en cada decisión donde se hace cargo de la injusticia, y la enfrenta hasta las últimas consecuencias.
Una pluma brillante y un luchador incansable. Suena pomposo, dicho así se crea una distancia, pero es una distancia que vale la pena romper.
Para leer a Walsh y su vida hay que internarse en la historia de las dictaduras militares en la Argentina, en los efectos del capitalismo, en los movimientos populares. Es imposible conocerlo evitando esta parte.
Lo que sigue a continuación en el relato de su vida estará impregnado por esa lucha por la verdad, donde el periodista y el escritor no descansa ni cuando duerme.
Suena a héroe y ésta siempre fue una palabra difícil, teñida de fantasías con trasfondos de muerte. Pero es verdad, todo eso existió y existe, la muerte, los criminales, la tortura, los desaparecidos, la matanza en el basural, la carta a la Junta, lo que ella dice, la Revolución Cubana, sus amigos, su militancia, su muerte.
Para saber más
Biografía 1: “Rodolfo Walsh. Argentino, escritor, militante” de Elena Bertranou. Editorial Leviatán, publicada en Bs.As. En el año 2006.
Elena Bertranou es mendocina, nacida en el 69. Estudio en Argentina e hizo las carreras de grado y postrado en Estados Unidos.
La solapa misma de la publicación dice: “Este libro propone el análisis de uno de los íconos políticos más relevantes surgidos en la dictadura. Militando en Montoneros propuso un periodismo comprometido. El estudio de su vida y su obra es doblemente necesario en la Argentina actual. Por un lado nos permite interpretar la historia reciente durante la cual se convirtió en uno de nuestros desaparecidos. Por el otro, si continuamos evocándolo como figura emblemática de la lucha por la verdad y la justicia, Walsh es un argentino a quien debemos conocer en profundidad. Este libro colabora en esa tarea inconclusa”.
El libro esta bien dividido en dos partes. La primera, “Antecedentes de un revolucionario” recorre su infancia; se va más atrás aún y hace una genealogía de la familia de Walsh; analiza también la Irlanda del siglo XIX; la instalación y las características de la comunidad irlandesa en la Argentina; el padre de Walsh y la crisis económica de los 30 que curva su vida familiar; los días de pupilo de Rodolfo, etc.
Finalmente un análisis profundo, por momentos casi psicológico, de los hechos que fueron huella para Rodolfo y las creencias que se fueron formando a través de esas marcas de vida.
En la segunda parte, “Walsh revolucionario”, recorre los trabajos y los días en Cuba (1950-1961), su militancia (1967-1977) y finalmente sus textos.
Biografía dos: “RODOLFO WALSH, de dramaturgo a guerrillero” de Enrique Arrosagaray. Editorial Catálogos. Editado en Bs.As. Año 2006.
A esta biografía Pagina/12 la llamó: “Un testimonio coral”. Lástima que después censure a Walsh. (ver Operación Censura)
Compuesta por múltiples voces: en total 24 entrevistados de La Plata, Capital Federal y otras localidades del Gran Buenos Aires. El testimonio de su hija, Patricia; su última esposa, Lilia Ferreyra; otros militantes montoneros como Jorge Lewinder (jefe de Walsh); Marío Firmenich, máximo dirigente de Montoneros. También, militantes históricos de las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), como el petiso Miguel, la negrita Consuelo Orellano, Amanda Peralta. Y amigos y colegas muy cercanos como Rogelio García Lupo, Horacio Verbitsky, Lili Mazzaferro. También hay entrevistados de Cuba, --pero esta vez ayudados por la tecnología, como dice el autor-, vía mail.
El prologo es preciso y claro, y muestra el trabajo y la búsqueda de Enrique Arrosagaray, que además es investigador y escritor de libros cruciales para la historia reciente de nuestro país, como lo es la biografía de Azucena Villaflor. Este autor cuenta con un libro anterior sobre el trabajo periodístico de Walsh en la Agencia Prensa Latina en Cuba (“Rodolfo Walsh en Cuba”. Editorial Catálogos, año 2004).
Biografía tres: “Rodolfo Walsh. Entre el combate y el verbo”. Autor Joaquín Fernández. Ediciones Lea. Bs.As año 2005. De la colección Lea Guías básicas de lectura
Este libro es interesante para los que buscan una lectura algo ágil. Básico, pero no por eso menos completo. Es breve y esta dividido en tres capítulos. Comienza contando su muerte, el ritmo de la persecución de su ultimo día, como si fuera una película. Luego hace un recorrido por su vida, y finalmente un sumario breve de su obra.
La colección a la que pertenece este libro, “Guías de lectura Lea” es similar a la serie “para principiantes” de Longseller. El autor tiene una escritura joven, ágil, punzante y concreta.
Muchas veces cuando los lectores ven estas colecciones las menosprecia, pensando que son débiles, pobres y no aportan nada. Todo lo contrario, tiene la fuerza de la brevedad y la agilidad de la escritura joven. Nada de barroquismos, nada de prosa de sabihondos. Alguien que investiga y cuenta, precisión y emoción por la vida de Walsh.
Eso se percibe al leer. Muy recomendable.
De oficio, escritor
Más conocido por sus trabajos periodísticos, “Operación Masacre” y “Carta Abierta a la Junta Militar”, Walsh tiene también tiene varios libros de cuentos. Cuentos que tal vez, frente a su obra peridística, pasan desapercibidos en los estantes de las librerías, lo cual es una pena.
La misma claridad y brillantez se percibe en su ficción: Variaciones en rojo, Los oficios terrestres, Un kilo de oro y Cuentos para tahures y otros relatos policiales. “Son cuentos que anonadan por su perfección” dijo Juan Sasturain, otro gran escritor argentino.
“Los oficios terrestres” es un libro para coincidir con Sasturain. Nos deja pasmados. El primer cuento que abre el trabajo se llama “Esa mujer” y relata un episodio histórico de nuestro país. La conversación es verdadera, el personaje es un coronel que no tiene nombre y la mujer… Sigan ustedes mismos y ya verán.
Los cuentos allí publicados son increíbles. Otros dos que queman: “Fotos” e “Irlandeses detrás de un gato”.
Algunos, “Esa mujer”, se leen de un suspiro, y cuando uno los termina dan ganas de volverlos a empezar. Otros, dejan una sensación en el pecho, como una falta de aire, como “Fotos”.
Son textos muy visuales, una especie de película en la cabeza. Se siente su frío, se corre en las persecuciones, se imagina la escuela, la cara de los chicos, etc.
Porque como dijo Walsh, en 1964: “Decidí que, de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía”.
A nosotros, el dulce oficio de leerlo.
Publicada en jaque la rey
Revista Número 6
Fecha: 16-04-07
